El síndrome del intestino irritable, es una patología bien reconocida por el entorno médico. Se caracteriza por ser una afección crónica con causas inexactas y variables que dependen incluso de condicionantes psicológicos en la motilidad intestinal.
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El síndrome del intestino irritable, es una patología bien reconocida por el entorno médico. Se caracteriza por ser una afección crónica con causas inexactas y variables que dependen incluso de condicionantes psicológicos en la motilidad intestinal.
Esta enfermedad puede producir síntomas leves muchas veces imperceptibles. Sin embargo. en algunos casos se manifiesta de forma evidente con dolor en la región abdominal. No es infrecuente la producción excesiva de gases y sensibilidad al defecar.
El colon irritable puede confundirse con un dolor de vientre, pero debido a su carácter crónico recurrente los síntomas se vuelven habituales en la vida del paciente, siendo este el principal signo de alarma.
A menudo la enfermedad tiende a dar falsos alivios que luego reinciden con el tiempo. Esta alteración en la motilidad intestinal causa entre otras cosas un desajuste en la regulación natural de las heces, provocando estreñimiento, diarreas aisladas o ambos síntomas a la vez.
Otros síntomas pueden ser: contracciones espasmódicas, hinchazón intestinal y sensación de pesadez continua. Todo ello acompañado por malestar general que puede acentuarse por una tensión negativa y psicológica al comer.
Debido a que la enfermedad suele empeorar con la tensión nerviosa, el estrés y una mala predisposición psicológica, es aconsejable tratar de manera anticipada aquellos síntomas de depresión y ansiedad.
La adaptación es difícil para el paciente que posee colon irritable, ya que con frecuencia no suele acostumbrarse a los dolores espasmódicos y a los eventos diarreicos eventuales. Además, el estreñimiento también puede provocar sensaciones propias.
Más allá de lo difícil que sea sobrellevar la enfermedad, es importante aclarar que no es algo grave y que existen algunos tratamientos disponibles:
Tratamientos medicamentosos: Se administran solo a algunos casos y bajo proscripción médica. Este tratamiento incluye antiespasmódicos que alivian los síntomas más molestos. Ansiolíticos y calmantes solo se recetan en pacientes con síntomas severos.
Hierbas y te: Son de libre utilización pero deben ingerirse con cautela. Generalmente se utilizan con el objeto de regular los periodos de estreñimiento y descomposición de heces, a menudo son laxantes, antidiarreicos, etc.
Regulación médica: Una dieta balanceada especialmente formulada es beneficiosa para el colon irritable. Además, el estricto control de la ingesta de alimentos y la prohibición de estimulantes, pueden ser de gran ayuda para un paciente que posee la afección.
Tratamiento psíquico: Puede incluir la visita a un especialista psicólogo o a un psiquiatra ante la necesidad de medicaciones que contemplen síntomas de ansiedad y depresión.
La enfermedad de colon irritable puede fácilmente tratarse con voluntad del paciente y con información precisa para detectar cada uno de sus signos frecuentes.