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Los hijos son el paso más grande que una persona pueda llegar a dar, sin embargo, si este gran paso se lo realiza en destiempo puede interferir negativamente en la vida diaria.
Muy cierto es que tener un hijo, más allá de la edad o circunstancia en que se encuentren los padres siempre será bienvenido, pero claro está que muchas veces un niño no esperado puede truncar proyectos y explorar caminos de responsabilidad a los que jamás hubiera querido ingresar.
Es de esperar que la noticia de un primer o un nuevo bebé traiga consigo emociones encontradas de diferente índole: Emoción, alegría, miedo e incertidumbre; Pues, no es fácil de un momento para otro pasar de ser de autoprotegido a protector, de hijo a padre, y muchas otras transformaciones de enorme profundidad, que cambiarán lo que antes era monótono y rutinario en una experiencia estimulante y distinta.
Tanto para los hombres como para las mujeres existen etapas en la vida que tientan a dar el gran paso. No se trata de una decisión espontánea, pero sí proyectada desde la visión de una pareja que goza de estabilidad, amor y confianza mutua. Quizás la edad no tenga tanta importancia si es que existen con firmeza los 3 pilares anteriormente nombrados y una conciencia adecuada en ambas partes.
La responsabilidad es clave si es que se quiere tener un hijo y criarlo correctamente. En verdad padre puede ser cualquiera, pero los buenos padres solo se forjarán en responsabilidad y autodeterminación.
La edad más adecuada
La edad adecuada para concebir no hace diferencias significantes entre hombre y mujeres, quizás es más preferible por cuestiones biológicas que en la mujer esa edad no sobrepase los 35 años, sin embargo en el hombre biológicamanete es posible extender ese rango hasta la edad que el organismo lo disponga.
Existe una edad para ambos sexos que es la más recomendable, y no por cuestiones biológicas sino por motivos fundamentados en la actitud y energía propias de la juventud, que permitirán disfrutar mejor a nuestros hijos y que ellos también puedan gozar del esplendor de sus padres. De manera que se sugiere una o más concepciones entre los 24 y los 34 años.
Más allá de estas recomendaciones, aquel que desee de corazón ser padre e independientemente de la edad que se tenga y se logre realizar este sueño tardia o prematuramente, siempre se estará bien preparado si invierte todo el esfuerzo y el amor necesarios.