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El dormir es una de las actividades mas placenteras y relajantes que existen, muchas personas no llegan a dormir la cantidad de horas recomendadas por los especialistas de la salud y otras las sobrepasan por completo. Pero, ¿Cuánto se debe dormir en realidad?
Las horas que se necesitan dormir depende de muchas cosas, como la activad que el ser humano realice, si utiliza más el cuerpo o la mente, la edad del mismo y hasta la genética familiar.
Si se sufre de insomnio y las horas transcurren dando vueltas en la cama, lo más aconsejable es no comer demasiado antes de acostarse, solo lo necesario para saciar el hambre. Un estomago lleno, tardara más en hacer la digestión y el estar acostado puede traer malestar estomacal.
Tampoco hay que beber mucho líquido para evitar levantarse durante la noche reiteradas veces. Como también el mirar televisión, escuchar música, fumar, tomar siestas durante el día o realizar alguna actividad que logre desvelar por completo a la persona afectada.
Las bebidas energizantes o estimulantes solo ayudarán a no conciliar el sueño y a mantener el cerebro despierto por más tiempo, como el café, el té o el mate. De igual manera aquellas que contengan grados de cafeína, menta y romero.
Se tiene que intentar dormir unas 8 horas como máximo y como mínimo. Tanto el insomnio como el dormir excesivamente no es recomendable para la salud y puede traer diversos problemas. Si se toma una siesta, ésta no debe sobrepasar los 30 o 40 minutos en el día, ya que después afectará al sueño nocturno.
Si en cambio padece de hipersomnia diurna, que es uno de los trastornos habituales en las personas, se sentirá constantemente cansado, agotado y desganado para realizar cualquier actividad. Además de sufrir irritabilidad, ansiedad y dificultad para pensar o memorizar.
La somnolencia frecuente puede deberse a lesiones en el cerebro imperceptibles sin un estudio que lo acredite y diferentes trastornos como la uremia, narcolepsia, apnea del sueño o híperglucemia. Otros factores como la toma de medicamentos muy fuertes y relajantes puede agravar el cuadro.
Para ello, dormir las horas anteriormente mencionadas sin siesta hará notar el cambio; así como también elegir un horario fijo para levantarse y para recostarse. Además, se deben establecer los tiempos de comida a diario, intentando respetar que sean siempre los mismos.
El ejercicio es un aliado ideal para cansar el cuerpo, e integrarlo dentro de la rutina facilitará las cosas. No hay que acostarse hasta no sentirse completamente cansado y estar seguro de que conseguirá dormir sin interrupciones, esto último ayudará a no tomar siestas durante la tarde.
Como conclusión, se puede afirmar que cualquiera de los dos trastornos son perjudiciales en todos los aspectos. Una buena rutina, alimentación y el seguir los consejos dados tendrá como resultado una vida armoniosamente equilibrada.