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El Alzheimer o también conocido como demencia senil, es una enfermedad muy común, pero a su vez, poco conocida e investigada por la ciencia veterinaria.
El síndrome de defunción cognitiva, es un conjunto de comportamientos y acciones frecuentes en perros y otros animales. Los mismos, tienen que ver con un deterioro del funcionamiento SNC (Sistema nervioso central), a raíz de la longevidad de la mascota.
Este tipo de problemas, suelen reunir una serie de características específicas que ayudan a identificar con mayor probabilidad la enfermedad y así descartar otras. Muchos especialistas intentan no apresurarse en el diagnostico, sino observar y analizar al paciente de cerca.
Cuando un perro se presenta al consultorio del veterinario con ciertos síntomas, el médico, deberá realizarle un chequeo o análisis completo que descarte cualquier otra patología grave. En el momento en que el diagnostico de negativo, se comienza a ahondar y aumentar las posibilidades de que se trate de Alzheimer.
Los cambios que el animal presenta al llegar a una edad avanzada, suelen ser bastante silenciosos, poco perceptibles por sus dueños y de manera esporádica. Además, los efectos aparecen en cualquier momento del día, sin importar la actividad que el perro este realizando.
Síntomas:
¿Como reaccionar en estos casos?
La mejor reacción que se debe tener en estos casos es, como prioridad, no alterarse ni desesperarse. La vejez se hace presente en los animales al igual que en las personas, como así también las características y síntomas alcanzan el mismo grado de evolución.
Bajo ninguna circunstancia hay que retar y/o pegarle al animal por no obedecer, acudir o simplemente comportarse de manera extraña. Esta enfermedad no tiene cura, sino que se puede sobrellevar de la mejor manera posible. Los síntomas de la misma, aumentarán y serán irreversibles.
Es necesario recordar que fármacos específicos ayudarán a no permitir que el deterioro avance, es por eso, que cuanto más temprano se detecte, mejor será el resultado y la calidad de vida del animal.
Nunca se tiene que disminuir el estimulo, como también, con perseverancia y amor se debe acompañar a la mascota hasta su último adiós.