El acné es un trastorno que se produce por un exceso de producción seborreico por parte de la piel. Las causas de esta enfermedad no son totalmente conocidas. Sin embargo se sabe con exactitud que en la mayoría de los casos no es severa y puede tratarse con fármacos especialmente elaborados.
El acné no es la esporádica salida de granos como muchas personas creen. En realidad se trata de una patología reconocida, que actúa por inducción hormonal u otros factores que incluso pueden ser transmitidos genéticamente.
Este trastorno, es muy común en la adolescencia debido a la gran actividad hormonal que ocurre en esta etapa de la vida; generando gran rechazo de las personas que la padecen. La enfermedad en sí no es grave, pero puede ocasionar un gran trauma social.
Es posible que como consecuencia del desarrollo, algunas personas presenten un marcado exceso de la producción sebácea, lo que provoca lesiones en la piel que pueden o no dejar cicatrices. Solo en estos casos de acné moderado o severo es necesario recurrir a un tratamiento.
Inclusive en la adultez puede aparecer acné, y bajo estas condiciones es probable que se desarrolle debido a una infección bacteriana, una alergia, irritación o algún efecto adverso medicamentoso.
La enfermedad se presenta naturalmente como brotes localizados de granos e irritación de la piel. En algunos individuos tiene lugar la formación de pústulas dolorosas, inflamación de los poros y sangrado. La mayoría de las lesiones desaparecen en menos de 15 días.
Como para toda enfermedad se han estudiado diversos tratamientos que se ajustan fielmente a la situación de cada paciente.
Los tratamientos más efectivos y utilizados son:
Exfoliación de la piel: Básicamente, el tratamiento consta de limpiar la piel tanto superficialmente como en profundidad. Para ello se utilizarán químicos que produzcan descamación y regeneración cutánea. A la vez, el ácido salicílico combinado con excipientes se utiliza para el proceso de sanación.
Tratamiento hormonal: Es muy conocido que el acné puede ser desencadenado por reacciones de tipo hormonal. Por este motivo ciertos medicamentos se administran bajo proscripción médica con el objeto de disminuir los niveles de estas sustancias.
En general, se utiliza cortisona para reducir la inflamación de los poros. Esto causa vulnerabilidad en el epitelio que los recubre, curando más rápidamente.
Bactericidas y antibióticos: Cuando a causa es por infección bacterial, es necesario para combatirlas utilizar distintos antibióticos orales o bactericidas locales. Las bacterias son células que en este caso actúan perjudicando la piel.
Los tratamientos con peróxido de benzoílo son muy eficaces contra las bacterias que se depositan en los poros, ya que posee un importante agente antibacteriano. Su administración la realiza un médico y se aplica de forma tópica en forma de cremas y lociones.
El acné es 100% tratable gracias a múltiples tratamientos mecánicos y de acción química. Nunca descartar la consulta con un dermatólogo especialista.